El “Stimming” y el Uso de Medicación Psiquiátrica en Personas Adultas con Autismo

“Stimming” es la abreviación de “Self-stimulatory behavior”, es decir, comportamiento autoestimulante.

¿Qué es el “Stimming”?

“Stimming” es la abreviación de “Self-stimulatory behavior”, es decir, comportamiento autoestimulante. Se refiere a conductas repetitivas como aletear las manos, balancearse, repetir sonidos, golpetear superficies, entre otros.

En personas autistas, estas conductas son una forma de autorregulación emocional y sensorial. Lejos de ser síntomas patológicos, muchos comportamientos de stimming son estrategias naturales de adaptación al entorno y a la sobrecarga sensorial.

Ejemplos comunes:

  • Mover los dedos o manos rítmicamente.
  • Repetir palabras, frases o sonidos.
  • Manipular objetos con texturas.
  • Caminar en círculos o balancearse de pie.

¿Por qué no se deben suprimir (evitar) estos comportamientos?

El stimming no necesita eliminarse si no representa un riesgo para la persona o para los demás. Suprimirlo sin necesidad puede:

  • Aumentar el estrés, la ansiedad o la frustración.
  • Generar síntomas secundarios como agresividad, retraimiento o mutismo selectivo.
  • Enviar el mensaje de que la forma natural de existir de la persona es inaceptable.

El objetivo como cuidadores debe ser entender y acompañar, no controlar. El stimming puede incluso ser un indicador de bienestar emocional cuando ocurre en contextos de alegría o tranquilidad.

¿Qué ocurre cuando se medica sin un análisis adecuado?

Muchas personas adultas con autismo han sido medicadas para controlar comportamientos que no son peligrosos, sino simplemente diferentes. Esto ha traído consecuencias importantes:

Efectos adversos comunes:

  • Excesiva sedación o letargo.
  • Alteración del lenguaje o del procesamiento cognitivo.
  • Cambios de humor o irritabilidad.
  • Problemas motores (temblores, rigidez).
  • Mayor dificultad para expresarse o interactuar.

Además, se ha documentado que la sobremedicación en adultos autistas está asociada con pérdida de autonomía y baja calidad de vida, especialmente cuando los medicamentos se utilizan como estrategia principal de manejo conductual sin intervenciones ambientales, sensoriales o psicoeducativas.

¿Qué puede hacer el cuidador en lugar de medicar o corregir?

  • Observar sin juzgar: registrar cuándo y por qué aparece el stimming.
  • Proteger el derecho a la autorregulación, respetando el espacio y los ritmos personales.
  • Ofrecer entornos sensorialmente seguros y predecibles.
  • Consultar a profesionales especializados en autismo adulto, no solo en salud mental general.
  • Evitar prácticas coercitivas o castigos, incluso si son “sutiles”.
  • Fomentar la comunicación (verbal o no verbal) en un ambiente libre de exigencias invasivas.

Stimming es una forma de estar en el mundo. Para muchas personas autistas, es tan natural como respirar. Como cuidadores, nuestra tarea no es suprimir lo que no entendemos, sino aprender a ver el valor adaptativo, sensorial y emocional que hay detrás de cada comportamiento.
La medicación psiquiátrica, cuando se utiliza sin evaluación clínica especializada ni consentimiento informado, puede causar más daño que beneficio. Escuchar, acompañar y respetar son, muchas veces, los tratamientos más potentes.

Manejo de incidentes de agresión en personas con autismo y discapacidad intelectual (DI).

1. Comprender antes de intervenir: la agresión como forma de comunicación

En personas con autismo y/o DI, la agresión no siempre es intencional ni maliciosa. Muchas veces es una forma de expresión ante:

  • Dolor físico no verbalizado.
  • Frustración por no poder comunicar necesidades.
  • Sobreestimulación sensorial.
  • Cambios bruscos en la rutina.
  • Ansiedad, miedo o trauma.
  • Reacciones a intervenciones restrictivas.

Todo comportamiento tiene una función. Antes de intervenir, se debe entender por qué ocurre.

2. Estrategias de manejo en el momento del incidente

  • Mantener la calma: el adulto de apoyo debe modelar una regulación emocional tranquila.
  • Evitar contacto visual invasivo: esto puede aumentar la amenaza percibida.
  • Redirigir con suavidad: ofrecer una actividad alternativa o cambiar de ambiente.
  • Respetar el espacio físico: evitar el acercamiento corporal si no es estrictamente necesario.
  • Usar lenguaje claro y breve: tono tranquilo, oraciones simples, sin exigir razonamiento verbal extenso en crisis.
  • Asegurar seguridad primero: proteger a la persona y a otros sin castigos, gritos ni restricción física innecesaria.

3. ¿Qué NO se debe hacer?

 Evitar:

  • Responder con castigos o amenazas.
  • Usar contención física sin entrenamiento ni justificación clínica.
  • Sobremedicar como reacción automática.
  • Gritar, confrontar o ridiculizar el comportamiento.
  • Interpretar la agresión como “maldad” o “manipulación”.

4. Prevención a largo plazo

  • Identificar desencadenantes sensoriales, sociales o físicos.
  • Diseñar planes de apoyo conductual individualizados (con ayuda de psicólogos o expertos del comportamiento).
  • Ofrecer apoyos visuales o alternativos para la comunicación.
  • Usar horarios visuales, rutinas claras y avisos de transición.
  • Fomentar habilidades de autorregulación mediante actividades sensoriales, pausas programadas y espacios seguros.
  • Entrenar al equipo de cuidadores en intervención positiva y desescalamiento.

Nota: este artículo no representa una relación médico paciente, de tener una emergencia psiquiátrica o emocional, llame al 9-1-1 o 9-8-8 o visita la sala de emergencias más cercana.

 

Wilnelya Morales Rosado, MD

Médico Psiquiatra